Conductismo: entender cómo aprendemos

Entender el conductismo es, en el fondo, entender cómo aprendemos a ser quienes somos. Es una de las grandes corrientes de la psicología y, aunque suene técnica, sus ideas están mucho más cerca de tu día a día de lo que imaginas.
El conductismo parte de una idea sencilla y poderosa: buena parte de lo que hacemos es conducta aprendida. No nacemos con la mayoría de nuestros hábitos; los fuimos adquiriendo a partir de nuestras experiencias y de lo que ocurría después de cada acción.
Tres formas en que aprendemos
- Por asociación: cuando dos cosas ocurren juntas, la mente las vincula (por eso una canción puede devolvernos un recuerdo entero).
- Por consecuencias: lo que va seguido de algo agradable tiende a repetirse; lo que trae malestar, a evitarse.
- Por repetición: aquello que practicamos una y otra vez se vuelve automático, para bien y para mal.
Comprender estos mecanismos tiene una implicación esperanzadora: si un hábito se aprendió, también se puede desaprender y sustituir por otro. No estamos condenados a repetir siempre lo mismo.
Del laboratorio a tu vida
En la terapia actual, los principios conductuales rara vez se usan solos. Se combinan con el trabajo sobre los pensamientos en lo que conocemos como terapia cognitivo-conductual, un enfoque que ayuda a transformar tanto lo que hacemos como la manera en que interpretamos lo que nos pasa.
Cambiar un patrón que llevas años repitiendo no siempre es fácil, pero es posible. Con método, paciencia y acompañamiento, se puede aprender una forma distinta de responder a la vida.
Publicada el por Lucero Hernández. Categorizada como Psicología.